| Nacimiento y educación en la antigua Roma |
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| Los
antiguos romanos no tenían la misma concepción del significado del nacimiento de los
hijos, hay que entender que aunque si bien eran deseados, quizás en muchos casos no lo
eran por los motivos actuales. Un hijo en la antigüedad establecía un vínculo futuro con
otras familias y representaba la continuidad del propio nombre familiar, por ello eran
preferibles los varones a las hembras. Un varón ofrecía muchas posibilidades, si la familia era
de clase alta, podía iniciarse en su carrera política, enrolarse en el ejército, o bien
continuar con los negocios familiares, pero si nacía una hembra la única posibilidad era
casarla con alguien de nombre que otorgara cierto reconocimiento a la familia. Por ello,
no es de extrañar que muchos de los hijos nacidos en Roma, fueran abandonados a su
suerte, a veces asesinados, y otras dejados en los portales de las casas a espera que
alguien se haga cargo de él, bien por piedad o bien por la imposibilidad de tener hijos
propios, a veces eran convertidos en esclavos al servicio del adoptante, heredando los
apellidos de éste. Los hijos varones de las familias de campo menos adineradas servían
como mano de obra en tareas agrícolas, una hembra sólo como servidumbre al patrón o
para entregarla en matrimonio a un marido pero en este caso no ofrecía ningún tipo de
beneficio. La adopción era legítima y no estaba
regulada, un hombre podía encargarse de la educación y mantenimiento de un niño sin
necesidad de ser su padre biológico, únicamente era necesario que le otorgara sus
apellidos y se encargara de su manutención. La educación infantil, se impartía
sin distinción de sexos hasta los 12 años, las escuelas eran mixtas y aprendían a leer,
escribir y algo de matemáticas, un dato que alaba a la sociedad romana y que la hace en
cierta manera más progresista que en los años de la edad media, cuando el conocimiento
estaba reservado a unos pocos escogidos. No es de extrañar que incluso los hombres con
menos recursos supieran escribir y leer, algo que reflejan escritores de la época,
haciéndonos ver que la educación de alguna manera estaba al servicio del ciudadano. A partir de los 12 años, donde se considera finalizada la primera etapa de aprendizaje había una disgregación sexual, por un lado las niñas dejaban de estudiar, pues entraban en edad de ser prometidas, y se dedicaban a coser y a recluirse en la casa paterna, mientras que los niños podían proseguir con sus estudios en casa, con la asignación de un "Grammaticus" particular que les iniciaba en los textos griegos, en la filosofía, en la historia y en la cultura helénica en general. Los romanos entendían que para ser un gran hombre se debía conocer la cultura griega y sobre todo tener amplios conocimientos de la retórica clásica o arte de la oratoria, ya que ésta será puesta en práctica a lo largo de su vida cuando tengan que hacer frente a los actos públicos de un cargo del senado. Estas clases en su mayoría estaban impartidas por maestros griegos que o bien eran esclavos del "Pater" o bien hombres pagados a sueldo. Muchos fueron los aristócratas que fueron adoctrinados por los grandes pensadores del momento y muchos los futuros emperadores que dispusieron de estos beneficios por pertenecer a grandes familias. Desde los 12 años hasta los 16 los niños asistían a estas clases particulares, pasado este tiempo el ya adolescente disponía de dos opciones: la primera era alistarse en el ejército y la segunda iniciar la carrera política. Los romanos festejaban la entrada en esta edad vistiendo al nuevo ciudadano con la toga viril, es decir, un nuevo atuendo que designaba la nueva condición, el paso de la niñez a la madurez. Éste se paseaba por toda la ciudad recibiendo las felicitaciones de sus vecinos y amigos, acto que era una manera de poner a la vista pública el nacimiento de un nuevo ciudadano al servicio de Roma. Entender Roma es comprender que las personas no pertenecen a las familias sino al imperio, y que un hombre es antes que hombre ciudadano del Estado. El período de adolescencia estaba básicamente basado en los placeres sexuales y físicos. El barrio de Subura era el preferido por estos jóvenes y las gamberradas callejeras bastante comunes (alguno de los emperadores como Nerón eran conocidos en la juventud precisamente por actos vandálicos realizados en grupo), no obstante la autoridad paterna y la mano dura acostumbraba a poner fin a los mismos. Los adolescentes recibían una paga que se gastaba principalmente en los lupanares de la ciudad (prostíbulos), a demás este hecho ocasionó que apareciera la figura de los prestamistas que ofrecían dinero a los jóvenes a cambio de que al heredar de sus padres les devolvieran y con intereses lo prestado. Fueron tantos los problemas que ocasionaron estos hechos que el imperio reguló una ley por la cual estaba prohibido prestar dinero a los jóvenes bajo pena de no recibir lo dado y perder el dinero. Incluso algunos de estos jóvenes llegaron a asesinar a sus propios padres para heredar y hacer frente a las deudas. Era ya el momento de comprometerse y casarse. Cómo se emparentaban, se casaban por amor? Pasamos al siguiente apartado.
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