El gran Julio César
en el año 46 a.C, y siguiendo el movimiento de la Tierra
alrededor del sol, dio solución al eterno problema
romano del caos estacional, dotando al año de los 12 meses
actuales y adjudicando los nombres correspondientes a cada uno
de ellos.
Los meses seguían estando separados por las Calendas (
1er día del mes), las nonas ( los días 5 y 7 de
cada mes), y los idus (los días 13 y 15 de cada mes),
pero además incluyó el uso de las semanas
de 7 días, dándole al domingo el nombre de "Diessolis"
o día del sol, y que posteriormente los cristianos adoptaron
como "Dies Dominica". Los días se dividieron
en 24 horas empezando a partir de la medianoche como actualmente
hacemos. En origen separaron las horas por antes del mediodía
y después del mediodía, se tiende a pensar que
los romanos en la antigüedad sabían con más o menos
certeza sus horas a través de las sombras proyectadas
en los edificios, pero no fue hasta el año 164
a.C cuando los romanos tuvieron un reloj de sol hecho exclusivamente
para la ciudad, posteriormente se incluiría uno de agua
para poder contar las horas nocturnas. El reloj fue llamado
"Horologium" y el de agua "horologium ex aqua",
muchos de los obeliscos romanos que aún hoy observamos
en diferentes ciudades y que admiramos como monumentos, no son
otra cosa que enormes relojes que marcaban la hora proyectando
su sombra sobre líneas de bronce colocadas en el suelo.
Al final la sociedad romana siempre guiada por el caos horario
se habituó al uso de las Clepsidras que eran unas vasijas
de cristal donde los rayos solares se reflejaban y donde los
romanos hacían marcas para diferenciar las horas, estas
clepsidras se convirtieron el algunos casos en bienes muy preciados,
y dependiendo de la economía podían incluso incluir
un sistema de alarma algo rudimentario, pero eficaz, la antesala
sin lugar a duda de nuestros despertadores, en la mayoría
de casos esta alarma consistía en leves sonidos de advertencia.
No obstante, y a pesar de ese control de las horas, la verdad
es que los relojes no eran del todo precisos habiendo grandes
desfases entre unos y otros ya que no existía la separación
de 60 minutos para las horas. Por esa razón incluimos
un cuadro de horas diurnas, con la nomenclatura designada por
los romanos:
|
Horas |
solsticio
de invierno |
solsticio
de verano |
|
Hora prima |
de
las 7,33 a las 8,17 |
de
las 4,27 a las 5,42 |
|
Hora secunda |
de
las 8,17 a las 9,2 |
de
las 5,42 a las 6,58 |
|
Hora
tertia |
de
las 9,2 a las 9,46 |
de
las 6,58 a las 8,13 |
|
Hora
quarta |
de
las 9,46 a las 10,31 |
de
las 8,13 a las 9,29 |
|
Hora
quinta |
de
las 10,31 a las 11,15 |
de
las 9,29 a las 10,44 |
|
Hora
sexta |
de
las 11,15 a las 12 |
de
las 10,44 a las 12 |
|
Hora
septima |
de
las 12 a las 12,44 |
de
las 12 a la 1,15 |
|
Hora
octava |
de
las 12,44 a la 1,29 |
de
la 1,15 a las 2,31 |
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Hora
nona |
de
la 1,29 a las 2,13 |
de
las 2,31 a las 3,46 |
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Hora
decima |
de
las 2,13 a las 2,58 |
de
las 3,46 a las 5,2 |
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Hora
undecima |
de
las 2,58 a las 3,42 |
de
las 5,2 a las 6,17 |
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Hora
duodecima |
de
las 3,40 a las 4,27 |
de
las 6,17 a las 7,33 |
|